485. Una lección

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Dije “¡venga va, juntaos todos que vamos a hacer una foto!”, hicieron piña sobre mi cuñado con sonrisas enormes, apunté la Cheki 7s hacia ellos y el flash marcó la foto. Con escándalo la fotografía salía por la ranura donde esperaba mi mano. Entonces, hicieron piña para ver cómo había quedado y cómo habían salido todos. Incluso antes de que se hubiera formado la imagen, la instantánea empezó a pasar de mano en mano entre los pequeños que miraban sorprendidos y reían los unos de los otros. Al final volvió a las mías.

Uno de los niños aguantaba la mirada en mi y la cámara y estiré la fotografía para ofrecérsela, le dije “para ti”, y la cogió con alegría y sorpresa mientras los demás le felicitaban por afortunado con algunos gestos de envidia. Se la volvieron a pasar los unos a los otros a velocidad de vértigo. Se la empezaron a quitar los unos a los otros aun más rápido. El que parecía el cabecilla del grupo la agarró cortando en seco la alegría de todos y la acercó a mí “gracias señor, pero no la puede aceptar” dijo hablando de su amigo que no apartaba la mirada del retrato del grupo como hipnotizado. Y se susurraron algo entre ellos. Yo pensé “será aguafiestas el niño este gilipollas” y volví a ofrecérsela a su amigo que aunque la miraba con deseo… esta vez se negó a aceptarla. “Me cago en la mierda del niño este que acaba de jodernos la fiesta”, pensé insistiendo en que su amigo la cogiera… y se volvió a negar. Se sumó de nuevo el cabecilla diciendo que no, que no la podía aceptar… Hizo una pausa y añadió “si el la acepta, todos nos vamos a discutir por tener o mirar la foto con el chico de la camiseta del equipo de fútbol de España, y no quiero que nos peleemos con él o dejemos de ser amigos por eso”. Coño… pues no lo había pensado… cogí la foto y la guardé en mi cartera, el mocoso me había dejado de piedra. Momentos después, cuando acabé de reflexionar sobre la lección que me acababa de dar alguien con bastante menos de la mitad de años que yo, me giré, los conté a todos, uno, dos, tres, cuatro, cinco… “¡venga, poneos que vamos a hacer una foto para cada uno!” y saqué tantas veces como niños había, la misma foto. Fui repartiendo. Y cuando ya no quedaban manos, mi cuñado, con la camiseta del equipo de fútbol de España dijo que quería otra para él con el equipo de niños que nos habíamos encontrado en el autobús.

Ellos se apearon antes que nosotros tras darnos infinitamente las gracias. Se alejaban detrás del cristal paseando con sus mochilas y balones mirando las fotos de unos y de otros y riendo.

No juzguéis a un maestro por su edad.

Written by fvalenciano

August 27th, 2012 at 3:37 pm

Posted in Abstract,ELOVEE,Nihon

4 Responses to '485. Una lección'

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  1. De piedra con el chaval… ahí le tienes. Y mejor reacción imposible, la tuya! Si señor.

    Un abrazaco!!!

    Oskar

    27 Aug 12 at 17:22

  2. 素晴らしい ・・・
    Besote :)

  3. es bien cierto eso de que debemos aprender de los niños

    Nicté Kono

    29 Aug 12 at 05:05

  4. los ratones coloraoooo :)

    lorco

    16 Sep 12 at 20:05

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