456. Desktop ahora

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Tomé la foto con el nombre DSCF0242 a última hora de la tarde del 29 de marzo de 2009. No mucho después, la pondría en el escritorio de mi iMac G5 y se quedaría ahí hasta el día de hoy (y seguirá). Un negativo digital muy oscuro pese al ISO 1600 o la velocidad de 1/30 de segundo. No eran momentos fáciles (aunque tampoco los más difíciles) e incluso pasando un gran rato, hacer que mi cabeza se concentrase en otra cosa, era faena poco sencilla. Estaba quemando mis últimos ratos con Jongbum y Jang esta vez en un hanami improvisado en el parque Yoyogi con amigos de sus amigos de sus amigos… Alcohol, chicas guapas, música muy alta, ruido… todo lo que no hubiera elegido para un hanami. Entre el frío y las pocas ganas de estar ahí de los tres, les pedí a mis amigos que posaran para una foto.

Jang (a la izquierda) se incorporó, creo que en el cuarto curso (la verdad es que no lo recuerdo), a la clase en la que yo estudiaba. A Jongbum lo conocí en el trimestre anterior (si no me equivoco). Desde los primeros días Jang me pareció un chaval raro que aunque no me molestaba ni me caía mal, me resultaba peculiar. Muchas veces antes o después de clase me decía “a ver si un día vienes a mi casa y comemos comida coreana”, a lo que yo asentía de forma educada pero, como no sabía muy bien de qué hablar o qué hacer, no di pie a que esa cita sucediera. O por lo menos no tan pronto. Jongbum, con su manía de tocarse el flequillo cada tres segundos se me antojaba graciosamente amanerado. O por lo menos lo suficiente como para reírme unas cuantas veces.

Decir que ellos fueron las personas que más me ayudaron cuando lo necesité sería mentira. Aunque no me guste decir nombres, debería hablar de gente como Iván, Jorge o Fred, personas que directamente me abrieron las puertas de sus casas o de sus carteras cuando las cosas se me presentaron peor de lo que me imaginé… Indirectamente, gente que me ayudó o me aportó conocimientos y experiencias… siendo conscientes o no de ello… hay demasiadas personas para hacer una lista sin que se me olvide alguien…

Pese a todo eso, Jang y Jongbum, Jongbum y Jang, me presentaron una pequeñísima muestra de cómo son los coreanos. Y me encantó. Me abrieron las puertas de sus casas desde el primer momento (aunque me costase aceptar la invitación). Me enseñaron sus costumbres. Sus recetas. Sus formas de pensar. Me dejaron dormir con ellos. Ducharme en sus casas. Pasearme en calzones. Se tiraron pedos a mi lado. Me dijeron que se arrepentían de no haberme invitado antes. Me dieron parte de la comida que sus madres les habían mandado…

Dos días antes de volar a España, me despedía de forma rápida de Jang, después de haberlo hecho de Jongbum, diciéndole que le llamaría al día siguiente para darles un último adiós a ellos y otros amigos en común y aprovechar para tomar algo o cenar.

No lo hice.

Written by fvalenciano

April 13th, 2010 at 4:44 pm

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6 Responses to '456. Desktop ahora'

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  1. Tienes la costumbre de decir “adiós” sin decirlo, y estar sin “haber estado” …
    Besos** Aniki

    nora

    13 Apr 10 at 16:56

  2. Jamás hice una foto que quisiera ver tanto.

    Me gustaría.

    pramundo

    13 Apr 10 at 17:52

  3. No son pocas las veces que me he ido sin decir “adios”… a veces parece mejor asi, hay palabras que algunas veces sobran, y hay personas que merecen ser recordadas aunque no parezca muy importante.

    Nicte Kono

    13 Apr 10 at 20:37

  4. Que duras son las despedidas y más cuando te han dado tanto…
    Ah!!! A todo esto y hablando de Corea… Tenemos cena pendiente!!! Jajajajaja… ;)

    Juan

    15 Apr 10 at 04:57

  5. nora:
    No encuentro palabras para agradecer lo que me dices…

    pramundo:
    Para serte sincero, llevo una época en la que no me convence casi ninguna de las fotografías que tomo. En este caso, creo que el mérito es de los “modelos” y no del fotógrafo… Por ahora no me canso de verla.

    Nicte Kono:
    Te entiendo perfectamente.

    Juan:
    Cuando quieras!!

    Gracias por los comentarios.

    fvalenciano

    15 Apr 10 at 16:22

  6. Me ha hecho gracia leer esto porque yo soy un poco así también, pero en mi caso es porque nunca pienso que existe el adios, siempre habrá una siguiente oportunidad de ver a la gente que aprecio o de volver a los lugares que me gustan.

    Luego puede pasar cualquier cosa porque a día de hoy no me han informado ni de mi propia inmortalidad ni de las demás personas, ni siquiera de las cosas materiales que sin duda alguna perecerán, pero nadie me quita la idea de que habrá un nuevo encuentro, por eso muchas veces no digo adios y lo que quizás si pueda ser doloso, tampoco hasta luego.

    Marcos

    26 Apr 10 at 03:55

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