Archive for the ‘Ramen’ Category

501. KOKU Kitchen, ramen en Barcelona

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Hace unos días ya, leí en la web de comerjapones.com que se había abierto un nuevo restaurante de ramen en Barcelona, y aunque soy de los que piensan que aún faltan años para poder degustar un buen bol de esta sopa japonesa en la ciudad condal, y como parecía que la cosa iba en serio, decidimos darle una oportunidad.

El que escribe es un simple aficionado con un año y medio viviendo en Tokio, mucha curiosidad, bastante más apetito, unos cuantos libros, una traductora profesional y un rss lleno de experiencias de gente con muchos más conocimientos.

Así pues, con Stan Smith nuevas, pusimos rumbo a Koku Kitchen para ponerlo a prueba. Una prueba que… no esperábamos que aprobara y es que no por estar en tierras catalanas le íbamos a poner un examen más fácil que el que le hemos puesto a los que nos han dado caldo en Japón. No señor.

Leyendo las críticas de Tripadvisor podríamos haber salivado por el camino, pero esta pareja hace tiempo ya que no se cree las opiniones que escribe la mayoría de gente en esta página web. Coincidimos en que muchas personas se dejan engatusar por un local de luces tenues y decoración bonita, mientras otros no menos, no han probado nunca un bibimbap o una sopa pho verdad, para poder decir que lo que se está comiendo es auténtico o el mejor de tal ciudad.

Koku Kitchen es un sitio muy chulo. Pero nosotros no nos comemos el local y además, no nos importa hartarnos de deliciosa comida en sitios feos. O incluso en la calle… Por eso, se agradece que el restaurante esté decorado con buen gusto, pero no nos importa tanto. Los tres dueños irlandeses también nos parecieron encantadores, nos trataron de maravilla, y no nos importaría lo más mínimo que fueran nuestros amigos… pero tampoco nos los comimos a ellos, por eso el examen se lo pusimos al ramen, y por eso yo quería hablar de RAMEN.

El de miso de Koku Kitchen luce así.

miso ramen koku kitchen

Y ahora os dejo mi opinión por si alguien más que lo haya probado quiere dar la suya o incluso decir que no tengo ni idea. Recuerden que no hago concesiones por estar en suelo no japonés:

Llegamos pronto y no había ningún otro cliente, las cuatro personas que allí trabajaban tuvieron todo el tiempo del mundo (razonable) para hacer el mejor trabajo posible.

El producto es resultón en una foto y decir que este ramen está malo sería injusto, pero vayamos por partes:

El primer error es, sin duda, que la sopa no está MUY caliente. El caldo tiene que estar caliente de verdad. El que nosotros comimos ni siquiera humeaba. Si reservo la carne dentro del caldo, cuando vaya a comerla más tarde, espero que el caldo hirviendo haya hecho lo propio para que ésta se deshaga en mi boca. El caldo en Koku Kitchen estaba tibio. Bastante mal.

El caldo: La sopa tiene un caldo flojo, demasiado ligero de sabor y nosotros coincidimos en que necesita más fuerza, punch o rock & roll como se dice ahora.

La carne: El chashu estaba un poco duro, eso no sería problema si al sumergirlo unos minutos en el caldo cambiara, pero no fue así. En ocasiones el chashu se sirve a temperatura ambiente sobre la sopa y al entrar en contacto con el líquido se ablanda. El de Koku Kitchen, después de un rato en remojo aún era un poco gomoso y no se deshacía.

El huevo: El huevo hanjuku fue lo mejor del bol de ramen. Muy bien.

Los fideos: Los fideos, claro, ya sabía que era lo más difícil y en este caso eran lo peor del bol. Que sean caseros no quiere decir que sean buenos. Y ojo, los fideos del ramen de Koku Kitchen no estaban malos, pero no tenían la elasticidad que se espera de unos fideos de ramen. Parecían más soba, fáciles de romper y que no tienen tanto brillo o resbalan igual entre los labios al sorber. En otras palabras, los fideos  no son malos, pero no son fideos de ramen. Aun sin kansui, se pueden hacer mejor.

Koku Kitchen view

Conclusión: El ramen de Koku Kitchen suspende nuestro examen, pero nos alegra que haya otro restaurante de este tipo en Barcelona. Aunque tiene mucho que mejorar, pensamos que está hecho con cariño y mejorará. No creo que repitamos por un tiempo, pero nos parece una opción para paladares menos experimentados o exigentes. Espero se replanteen el tema de los fideos… un cambio en la dirección correcta podría darle un buen empujón a este plato.

Por si alguien duda de lo que yo puedo saber sobre esta sopa, recuerden que me acompañaba una guapa chica japonesa con años de experiencia y con quien discutí largo y tendido de las virtudes y defectos de Koku Kitchen.

Si quieren maldecirnos u opinar…

Written by fvalenciano

July 20th, 2014 at 2:19 pm

499. La caja llena de comida auténtica japonesa

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No hay mejor pareja que la que forman un adicto a las pequeñas compras por el placer de ver a otros alegres, y una persona que disfruta de esos pequeños (o no tanto) detalles. Es así como el “os enviaré una caja”, y aunque dijéramos “nada” a la pregunta de “¿qué más queréis?”, se convirtió en la aventura de “la caja llena de comida auténtica japonesa” (de casi quince kilos) por llegar a casa. Y no, ésta no ha sido fácil, pero revolcándonos desnudos en el contenido para fundirnos con él, ya no somos capaces de recordar que hace no tantas horas, no sabíamos si nos rebozaríamos en nuestros omiyages o solamente entre nosotros (que oye, tampoco está nada mal).

Y cuando me disponía a hacer la típica foto del contenido justo antes de quitarme la ropa para sentirlo con todo mi cuerpo, me he dicho “¿por qué no?” y he pensado que sería mucho más divertido hacer muchas fotos para que se viera todo con detalle a la par que analizaba embalajes en busca de posibles elementos que me pudieran lastimar o marcar mi delicada piel aterciopelada.

Así que, los que esperen algo más de esta entrada que un montón de fotos que rezan “mira lo que tengo y tú no”, ya habrán leído unas cuantas tonterías en estos dos párrafos y pueden pasar a su segundo blog favorito porque esta entrada no es si no una publicación para presumir. Bueno, no tanto para presumir, como sí para compartir nuestra alegría. Y seguro que ya saben que la alegría compartida vale por dos (y la alegría compartida para dar envidia ya ni os cuento).

Entonces, vamos a ver qué tenía “la caja llena de auténtica comida japonesa”, perdone que me ría de alguno, pero cuando leo la expresión “auténtica comida japonesa” hablando de algunos restaurantes a los que he tenido la desgracia de acudir, no tengo por menos que soltar una carcajada. Que digo yo: ¿qué es y que no auténtico? y… ¿si fuera fusión o de autor tendría menos valor? Es que no tengo ni idea, seguramente para muchos de los que no me leen, la auténtica comida japonesa mala, es mucho mejor que la buena comida en general.

Y dicho esto, los que quieran pueden seguir leyendo lo poco que queda y aprender conmigo (porque hoy he aprendido unas cuantas cosas), y el resto puede seguir haciéndole fotos a su sushi mayonesero para compartirlo en las redes sociales. Pasen y vean.

_MG_7785Ochazuke y ramen instantáneo

_MG_7786Karamucho (de karai = picante, y mucho = mucho)

_MG_7792 Hakata ramen instantáneo

_MG_7791 Pez volador deshidratado

_MG_7790 Nyumen instantáneo

_MG_7789 Sopa de wan tan instantánea y harusame

_MG_7788 Udon, soba y el clásico ramen de pollo instantáneo

_MG_7787 Curry japonés

_MG_7793 Houjicha

_MG_7810 Caldo de udon instantaneo y ensalada de algas deshidratada

_MG_7809 Estás noticias hay que leerlas en el diario aunque hayan pasado semanas

_MG_7808 Cosas dulces: chocolate y fotos

_MG_7807 Caldo para mizutaki (nabe de pollo) y sésamo tostado

_MG_7806Salsa para Gapao tailandés y preparado para okonomiyaki

_MG_7805 Alga kombu salada y kinpira de gobou y zanahoria

_MG_7804 Yuzukoshō verde y rojo, ponzu, sumiso (salsa de miso con vinagre) y salsa de soja

_MG_7803 Kōji (arroz inoculado) y Ghassoul

_MG_7802 Sopas, de huevo, tofu, gobo, negi y miso

_MG_7801Cuenta conmigo: un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete mochis

_MG_7800Tororo kombu y vieira deshidratada

_MG_7799 Oshiruko y kinako

_MG_7798 Mentaiko, tarako y chirimen zanshō

_MG_7797Furikake de katsuobushi y furikake de kombu (ambos naturales) y takana. ご飯のフレンド

_MG_7796Base para ochazuke (de fugu a la izquierda, de kombu en el centro) y dashi

_MG_7795 Kiriboshi daikon (nabo seco), calamar seco y sardina seca

_MG_7794Base para sopa china, dashi y alga nori con sabor

_MG_7813 Dos jerseys de Uniqlo

_MG_7814 ¿Un paraguas? Sí, yo tampoco lo entiendo

_MG_7812 Tarako ahumado

_MG_7811 Eihire (aleta de pez manta)

_MG_7815 Miso de Hita

_MG_7816 Ramen fresco de Ippudo

_MG_7817 …envasado, pero fresco (el mismo que se sirve en la cadena de restaurantes)

_MG_7818 “Dale las gracias a tu tía Mii”

_MG_7819 Cinco anguilas japonesas de Yanagawa

_MG_7820 Sí, a mi también me ha sabido a poco…

 

Written by fvalenciano

March 13th, 2014 at 5:21 pm

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490. Pasta para ramen

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A los pocos días de tener el libro, empecé a divertirme.

Antes había hecho pasta un par de veces, pero era más una especie de espaguetis resultones producto de mezclar unas cuantas recetas que había encontrado por ahí. No estaban mal para llenar mi estómago, pero sin duda no era algo que hubiera dado de comer a alguien para impresionarle.

Así pues, libro en mano y centrado en la pasta, cacharros e ingredientes de por medio me puse manos a la obra. Mezclé. Dejé reposar. Comprobé la textura un poco falto de conocimientos. Amasé. Volví a amasar. Dejé reposar. Llevé a la máquina de hacer pasta. Volví a amasar. Una y otra vez… Y corté. Con el primer corte vi el primer gran error. Fatal. Pensaba que eran rollos demasiado largos y había cortado la pasta antes de pasarla por las cuchillas en piezas de aproximadamente veinticinco centímetros. Ahora me era imposible poner fécula de pata y guardar en buenas condiciones (grupos individuales del mismo peso aproximado). El resultado no era malo, pero estaba más lejos de ser bueno… ¡Qué coño! era malo, muy malo.

Pese a ello, cenamos un ramen dos días más tarde que, siendo generoso, le daba una nota de 2 sobre 10, aunque la pinta del bol con todos los ingredientes no era tan mala.

A los pocos días volví a las andadas. Un sábado a la una de la mañana. Volví a mezclar. Mismas cantidades. Dejé reposar. Mismo tiempo. Amasé en un único bloque. Volví a amasar y ya la empecé a notar la masa más blanda que la vez anterior. Pensé que quizá me había pasado con el agua, pero estaba segurísimo de que había puesto ese “aproximadamente 90% de 460 gramos de agua” (se reserva un 10% por si la mezcla estuviera seca y necesitase más). La dejé reposar y me la llevé a la máquina de hacer pasta. Copié mis pasos y… tremendo fracaso. Era incapaz de cortarla. Cada vez que lo intentaba, la masa se pegaba entre los rodillos manchándolo todo, quedándose pegada y robándome el ánimo a pasos agigantados a las tantas de la madrugada. Tras varios intentos fallidos. Más de dos horas de trabajo. Rondando las tres de la mañana… tiré la toalla. Lo dejé todo como estaba y sin pasar por la ducha, sucio, con un humor de perros y un bajón de cojones… me acosté.

La mañana del domingo quise seguir “jugando”, pero la masa estaba dura y se cuarteaba con facilidad. Todo a la basura y duro trabajo de limpieza.

La siguiente semana no quise hacer pasta. Vale, sí, miedo a volver a fracasar ¿y qué?… Así que me centré en los huevos hanjuku… y días después, cuando empezaban a parecer hanjuku de verdad, pensé que era momento de volver a la harina y el agua… aunque odio ensuciarme las manos trabajando. Con un par de excusas maravillosas que conseguí colarme a mí mismo, me hice un par de fintas y evité ponerme manos a la harina una semana más. No tengo ingredientes. Ahora ya no son horas. Me duele la espalda del gimnasio. Uy! Tengo trabajo al ordenador. ¡Qué se yo!

Mientras, encontré una tienda en Barcelona que me cautivó con su colección de harinas, arroces, legumbres de venta a granel. Así que compré harina de soja para hacer kinako gyūnyū con miel artesana de eucalipto en estas noches de frío, fécula de patata, harina de kuzu y una harina italiana especial para hacer pasta. Un poco más cara de lo normal, pero asumible. Algo reticente por el hecho de que los fideos de ramen no son pasta italiana… pero creo que eso son tonterías. Por lo menos hasta que la pruebe. Es harina de trigo.

… y con ganas y fuerzas renovadas, volví a encerrarme en la cocina. Tercer intento. Mismos pasos. Corrigiendo errores. ¿Qué opinan?

Written by fvalenciano

November 27th, 2012 at 7:03 pm

489. Divertirse haciendo pasta con la máquina de hacer pasta

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En su momento, y tiempo después, el libro de cómo hacer makizushi creativo fue una sensación. Vale, por mi estantería ronda y no he probado de hacer ni una sola receta de todos esos malabarismos que recopila. Ni intención tengo. Pues bien, desde hace bien poco, se une a la familia este otro libro “Pastamashin de men dōraku”… algo así como “Divertirse haciendo pasta con la máquina de hacer pasta”. ¿Alguien sigue sin saber de qué va esto?

Una maravilla, oiga. Un romance a primera receta. ¿Y es que a quién no le gusta la pasta? Algún despistado habrá pensado “¡a mi!” mientras me leía… ¡te quieres ir!

Sencillo y lleno de buenas y apetitosas fotografías, empieza explicando cómo elaborar tus propios fideos, cómo cortar la masa con la máquina de hacer pasta, métodos de almacenaje, tiempos de cocción… Udon (goma, tōgarashi, yuzu, yukari), soba, reimen y pasta (espaguetis, tallarines…)

Por si eso no fuera suficiente: ingredientes, cómo amasar la pasta a mano, tiempos de reposo, cómo amasar y preparar la pasta en la máquina, cortarla, tiempos de reposo y secado, almacenamiento… bla bla bla… Incluye, además, unas cuantas recetas la mar de útiles. Desde una variación del ya clásico en mi casa nattō udon (aquí sin tortilla servida en finas tiras y pepino), los famosos yakisoba (aquí al vapor, apunten los que abogan por una versión más saludable), hasta diferentes tipos de platos de pasta italiana “a la japonesa”, pasando por variedad de (esto hay que aprenderlo) reimen y sin olvidarnos del motivo de la compra: la receta de ramen. Sí. Elaboración de pasta y algunas cositas más para hacer un sencillo ramen casero. Y eso es lo que vamos a hacer… poco a poco…

Vale no, poco a poco no.

Las últimas semanas he estado haciendo pruebas y buscando información extra todos los días. Fideos, huevos hanjuku y chaashuu sobretodo por ahora. Ya he perdido la cuenta de huevos hanjuku fallidos que me he comido en menos de una semana, pero algunos más de una docena. La evolución es práctica… hay que practicar todos los días. Todos. Hoy también.

Written by fvalenciano

November 20th, 2012 at 7:14 pm

486. Ramen-ya Hiro en Barcelona

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Hace ya demasiado tiempo que un amigo japonés me comentó la intención que tenía un amigo suyo de abrir el primer restaurante de ramen en Barcelona y quién sabe si de España. Por si fuera poco tenía comprada la máquina para hacer pasta y estaba buscando local, pero, como digo, de eso ya hacía mucho.

Dicha noticia volvía a tomar forma hace unos meses, esta vez en blogs de japoneses viviendo en la ciudad condal o en mensajes de móvil o Facebook. Podía entonces poner cara a alguna de las personas que iba a trabajar con Hiro haciendo ramen ya que había compartido mesa y risas.

Otra vez más, la noticia regresaba a mis oídos esta vez con el mensaje de “aun no han abierto, pero si vais temprano a partir de las 20h hay posibilidades de cenar ya que están en pruebas y abren para unos pocos clientes” (los primeros que llegan, entiéndase). El primer día que me acerqué dando un paseo cerraron en mis morros, pero bueno. El segundo tuve la posibilidad de probar el ramen de Ramen-ya Hiro, pero en la puerta un cartel escrito a mano decía “Hoy ramen para las primeras 20 personas”.

Con apenas espacio para esas veinte personas, el establecimiento se encuentra en la calle Girona 164 de Barcelona. Por el momento, en el menú se puede encontrar miso ramen (caldo a base de pollo y miso) y shōyu ramen (caldo a base de pollo y salsa de soja), aunque en el futuro no muy lejano la intención es incluir también tonkotsu ramen (caldo a base de huesos de cerdo). Además de las sopas, hay edamame, kimuchi, gyōza, onigiris, postres…

La mecánica a la hora de pedir tu ramen es sencilla, escoges la base de la sopa y después, si quieres, algún extra (chashū –carne de cerdo–, brotes de soja, mantequilla, maíz, alga nori, menma –bambú–, hanjuku –huevo–). Pudiendo así probar bastantes combinaciones. Como tenía hambre, yo, me comí dos boles, uno de shōyu (con extras de nori y hanjuku) y otro de miso (con extras de maíz, mantequilla y nori). Las dos sopas estaban realmente buenas, la de miso un poco más picante. El huevo medio hervido y macerado en salsa de soja también, no es que esperase menos, pero es mucho más fácil hervirlo de más y que no esté tan bueno como estaba este. El chashū estaba tierno y se deshacía en la boca, pero eché en falta otro trozo como los dos que acostumbran a poner en Japón (habrá que pedir extra de carne, aunque esta vez al estar de pruebas y con ingredientes limitados, no se podía). Los fideos no eran perfectos, pero ya he dicho que me sorprendieron y mucho, para bien, eché en falta la textura gomosa que quizá da el kansui. Las algas nori tenían mucho sabor y mojadas en el caldo eran un gran bocado… tendría que haber pedido arroz blanco como todo fan del ramen iekei…

La verdad te voy a decir, con la dificultad de encontrar kansui en España para la elaboración de los fideos (y si alguien cree que es fácil que me diga cómo y dónde, que tengo mi máquina de pasta esperando), pensaba que los fideos de Hiro se parecerían más a los espaguetis frescos, pero tengo que reconocer que me ha sorprendido para bien. El trato es muy bueno, se notan los nervios, la tensión y los pequeños errores de un establecimiento nuevo, pero si os gusta el ramen al menos la mitad de lo que me gusta a mi… yo he probado varios restaurantes que dicen servir esta sopa en Barcelona y sólo voy a repetir en Ramen-ya Hiro. Bueno, de echo, el mismo día ya repetí.

Esperemos que con el tiempo, la iniciativa de Hiro sea copiada y se puedan encontrar otros restaurantes de ramen en Barcelona. En mi opinión, la competencia es muy buena para que aparezcan restaurantes de calidad y el principio insisto en que no es perfecto (en estos días de prácticas) pero es lo suficientemente bueno… creedme.

El restaurante abre por el momento sólo para cenas, aunque muy probablemente más adelante lo haga también al mediodía. Seguramente abrirá sus puertas de forma oficial a finales de este mes de septiembre.

Written by fvalenciano

September 24th, 2012 at 4:43 pm

453. Conversations wit a stranger

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Después de haber dado varias vueltas por la estación para asegurarme de que no había ningún sitio donde poder acomodarme, volví a tomar la salida Oeste, me senté frente a la tienda de conveniencia, justo donde poco menos de una hora antes había visto una cucaracha. Con una de las mochilas como almohada y agarrado a la otra con la intención de que si me quedaba dormido y alguien tiraba de ella me despertara… cosa poco probable, me tumbé en esas maderas duras como maderas. Cerré los ojos en busca de unos minutos de sueño para dejar pasar por lo menos media hora para volver a llamar a esa persona que había dejado tirada en medio de la nada sin absolutamente ni un duro de forma accidental. O mejor dicho, llamar a la persona que me había dado todo el dinero que tenía para que yo pudiera seguir mi viaje, y se había despedido de mi a las diez de la noche a muchos kilómetros de algún lugar que conociéramos… Volvería a meter una moneda de cien yenes en la cabina que me regalarían dos míseros minutos de conversación de los cuales uno y medio me los pasaría pidiendo perdón mientras me secaba las mejillas con la mano que no sujetaba el teléfono.

El cosquilleo de una araña en mi oreja derecha me hizo abrir los ojos y perder la concentración. Volví a mirar el dinero en mi cartera. Dos billetes de mil y una moneda de cien yenes. Volví a mirar la hora en el teléfono y apenas habían pasado siete minutos desde que la miré por última vez. Me senté intentando buscar la postura más cómoda agarrado a mis cosas…

Frente a mi, a unos cinco metros, se paraba en la sombra que proyectaba un árbol a la luz de las farolas un chaval con una camiseta y gorra Stussy. “Are you a tourist?” me dijo… sin muchas ganas de conversar repliqué “yup” moviendo la cabeza de arriba a abajo. En un inglés incluso peor que el mío, siguió preguntando “you lost train?“, “naah, I’m just waiting the first one to Nagoya airport at six am“. “Where are you from?“… “Spain“, “from Spain?“… “yup! from Spain“… Una conversación muy lenta y aburrida, como aquella vez que me pararon los mormones por la calle. Entonces el chaval se acercó un poco más dejando su cara a la vista y me dijo “do you want to come to my house until you come back to take the train?“. Con los ojos rojos analizando al veinteañero, le dije “man, I don’t have money to pay u“… “I don’t want money, I live right there and if you want to come, you are welcome“. Resoplé y acepté la invitación. Me sequé los ojos en la manga de mi camiseta como un niño y me dije a mí mismo que no era justo que a mi me ayudara alguien mientras la persona que me había dado todo estaba en la calle pidiendo dinero a desconocidos para poder volver a su casa. “No es justo”. Agarré mis maletas y le seguí hasta el portal del edificio contiguo al parque.

Entramos en el ascensor, pulsó el botón con el número cinco y en breve estábamos entrando en su apartamento de apenas veinticinco metros cuadrados. Lleno de ropa limpia y sucia por todos lados. Colgada de las cortinas. En el suelo. Sobre la cama. Quitó lo que había sobre el sofá de piel para ofrecerme asiento mientras apartaba las cosas sobre la cama para hacerse un hueco. Agarró un paquete de cigarrillos y me preguntó si me molestaba que fumase. “Shit! It’s ur house, and you are maikin’ me a big favor“. Encendió un pitillo, sacó de la nevera una botella de té verde y me ofreció. Denegué y empezamos a hablar.

Supongo que como cada vez que hablas con alguien que no conoces, las primeras preguntas son las mismas “¿qué te gusta de Japón?”, “¿por qué has estudiado japonés?”… pero después, poco a poco, la conversación se fue convirtiendo en algo más interesante y distendida. Como casi siempre también, como buen comedor y sin intención de que así sea, acabo pasando horas hablando de comida. “What’s your favourite japanese food?” preguntó, “man, fuck sushi and all those sushi tossers, best japanese food is ramen, no wonder“. Sonrió “Everytime that I travel out of Japan, first thing I want to eat when I’m back is ramen. Ramen is best“. Entonces pregunté yo “but wich ramen style u like? I hate this thin meat on Fukuoka’s ramen“. El chaval, que no paraba de reír, dijo “not so many people knows it, but best ramen is Yokohama style“. Me dejó de piedra “daaamn true!“. Le dije que había vivido durante un año en Hiyoshi y él que había estudiado dos años en la universidad a tres minutos andando de mi casa, la Keio. “Did you eat ramen there?” siguió preguntando, “Fuck, yes!” respondí, “What’s best one?“… “Musashiya!!“, pero el mostró disconformidad “nooo, Rasuta is better“. Entonces analizamos ambos restaurantes que sin duda eran los mejores haciendo dicha sopa japonesa. Yo dije “in Rasuta, da sits fixed to da floor that don’t let u get closer or far to da other people, and da j-pop bullshit music fo’ teenagers they play often sucks. Da name is RASuTA, they should play raw reagge, shit, da boss should say so to da people that do baito there!“. “Agree, agree, you are right” dijo, y no esperaba menos con un poster de dos metros de Bob Marley en su habitación. Pero, puso un pero “but noodles in Rasuta are better than in Musashiya“. “Ok, maybe, but rice is free in Musashiya, u must pay 50 yen for a very small bowl of plain rice in Rasuta. Man, I’m a big eater, I know what I’m talking about…” Me volvió a dar la razón pero no conseguí que se bajara del burro “Rasuta is better“. “Naah! U don’t have fuckin’ idea“. Entonces le expliqué lo mejor que pude con mi mal inglés mezclado con palabras en japonés “Musashiya mise is much more romantic, small and warm place, light makes the place much more comfortable. They have big rice murio de. Man, have a hot ramen bowl wit katamen and da big bowl of rice, scratch goma, put ninniku, deep da meat deep inside da bowl soup to it gets softer, take some spinach and put it on a side of the rice bowl, weet a nori, take it and eat it wit the rice… that’s amazing. Then u eat the ramen, sono ato, take some soup wit da spoon and put it in da leftovers of rice. Thaaat’s da best part… da stock of ramen has negi, meat, fat, goma, ninniku, nori, and makes the rice taste amaaazing!“. Mi nuevo amigo, sin poder cerrar la boca de lo que se reía me dijo “where did you learn to eat ramen like that?“. “Seito, I told ya: I know what I’m talking about. I’m a ramen masuta”. Unos cuantos cigarrillos más tarde y bastantes carcajadas, insistía en que Rasuta hacía el mejor ramen, pero que seguiría mis instrucciones para degustar semejante manjar la próxima vez que tuviera un “Yokohama style” delante.

Repasamos con detalle varios de los restaurantes de la zona que ambos habíamos catado en diferentes años y momentos, pero que a los dos nos habían gustado. Coincidimos en que para las pocas cosas que hay en ese barrio, hay muy buenos y baratos sitios donde comer. Le recomendé el mejor okonomiyaki que me he comido y me dijo que sin duda lo probaría cuando volviera a Tokio. Le recomendé el “restaurante de mi amigos” y le dije que dijera que iba de mi parte que sin duda le tratarían como en pocos sitios… Con los primeros rayos de sol, la cara del anfitrión entró en sueño y le dije que había llegado la hora de irme. Intercambiamos datos y le aseguré que volveríamos a encontrarnos y comeríamos juntos.

Agarré mi maleta. Mi mochila. Le di las gracias repetidas veces y el a mí “I wanted to talk in English with somebody, long time without using it and it’s getting worst very fast“. “Let’s keep in touch by mail” repliqué. Le di la mano por tercera vez “u have a brother in Barcelona“. Cerré la puerta y busqué la cabina de teléfono más cercana que me regalase dos minutos de conversación por una moneda de cien yenes.

Written by fvalenciano

March 6th, 2010 at 9:39 am

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