Archive for the ‘ELOVEE’ Category

479. Amigos

with 5 comments

Separados del grupo, el tren se detuvo en Kamata y bajamos en silencio con dirección al bulevar donde estaba el restaurante y donde habíamos estado poco antes.

Nervioso, intentaba construir frases en japonés dentro de mi cabeza, convencido de que mi dominio del idioma aun era el suficiente como para poner en orden todo eso y escupirlo por la boca. En menos de cinco minutos y casi sin prestar atención a lo que pasaba a mi alrededor, estaba delante de la puerta que tenía la mitad de las luces apagadas y se podían ver en el interior las cosas recogidas. Parado. Parados. Esperando a dar el paso y que ésta se abriera, se abrió antes de que yo me moviese dejando salir a mi amigo. “Furanshisuko!” dijo. “Kōji, he venido a decirte adiós”. Se acercó y me abrazó fuerte. Le pedí disculpas por no haber podido ir antes y más veces en mis cortas y ajetreadas vacaciones y él me dio las gracias por haber vuelto al menos una noche a su restaurante.

Entonces me di cuenta de que mi japonés ya no era japonés y mi cabeza estaba demasiado ocupada calmando a mi corazón y sujetando mis lágrimas, así que pedí ayuda a la persona que me acompañó el día que descubrí tan fantástico amigo. Dije “dile que, de todos los sitios en los que he estado del mundo, en ninguno estoy más a gusto que en su restaurante”. Kōji sonrió cuando se lo dijeron en japonés, agradeció inclinándose hacia mi repetidas veces y me volvió a abrazar fuerte. Dije “dile que guardo las dos bandanas que me dio, y que su cuadro es lo único que cuelga en las paredes de mi habitación”. “Eeeeh, ¡pero si no era tan bueno!. Tienes que volver a venir, ¿eh?” contestó mi amigo. “¡Por supuesto, no importa cuánto tiempo pase, cada vez que venga a Japón vendré a verte!” dije en japonés.

Le pedí que quería hacerme una foto con él en la puerta del restaurante, a lo que asintió rotundamente. Volvió a encender las luces de la entrada. Se colocó a mi lado. Me puso la mano en el hombro y ambos sonreímos a la cámara.

De pie en la puerta, la conversación a tres voces continuaba. “Dile que nunca he encontrado una persona como él”. “¡Pues claro que no! ¡Eso Kōji ya lo sabe!”. Mi amigo respondió “japoneses, rusos, chinos, americanos, italianos, coreanos… Todos tenemos diferentes idiomas y no nos podemos entender unos a otros, pero lo que siente el corazón es ajeno a los idiomas y a veces se pueden expresar y entender esos sentimientos por encima de las palabras. Te tengo mucho aprecio y no te lo puedo expresar con mis palabras, pero sí con mi corazón”. Mi traductora ponía su mano en mi hombro y me decía “nakanaide ne, nakanaide”. Me acerqué para abrazarle con todas mis fuerzas para sentir que él hacía lo mismo y cabizbajo me aparté. “¡Hasta la próxima Fran!”. “Sí, hasta la próxima Kōji”.

“Vamos” dije. Y sin girarme caminé unos pasos por delante y en silencio el camino de vuelta.

Written by fvalenciano

March 28th, 2012 at 6:35 pm

Posted in Abstract,ELOVEE

478. Vuelvo en verano

with 3 comments

… eso dije. Y no fue así. No porque yo no quisiese, pero no fue así. Unos pocos muy buenos amigos que había hecho en cuestión de meses se quedaban atrás mientras yo agarraba mis cosas más confundido que triste, y me montaba en un avión con la mente en blanco y sin saber qué sería lo siguiente.

De eso no ha pasado mucho tiempo, pero demasiado. He llorado. Reído. Discutido de todas las formas posibles. Luchado. Follado. Hecho el amor. Visto mundo. Crecido. Perdido peso. Redescubierto a mi persona. Me he intentado reinventar. Aprendido. Perdido muchísimo. Y también ganado no menos. He estado encerrado en una habitación en lo más abajo que podía estar. O pedaleando solo y sin dinero en bici por Barcelona en lo más alto, pensando que ninguno de vosotros será nunca tan rico como lo soy yo. He conocido muy bien a personas que no olvidaré (o eso espero). He pedido ayuda a mi manera… y luego no he dejado que me ayuden.

Como aquel que dijo que todo se repite, esta mañana de madrugada cogían el avión y volvían a sus casas unas personas que seguramente aún sigan llorando por lo que dejan atrás. Diez años más jóvenes de lo que yo lo era, pero con la misma hambre por descubrir y agarrarse a las cosas. Soy yo uno de los que se quedan en tierra escuchándolas decir que volverán pronto y, aunque sé que lo dicen de corazón y porque realmente lo piensan y desean más que nada en el mundo… no ocurrirá.

Written by fvalenciano

January 29th, 2012 at 9:22 am

Posted in ELOVEE,Nostaljack

469. Palabras

with 6 comments

Llevo más de veinticuatro horas buscando las mejores palabras para acompañar a la fotografía que quería publicar hoy. Se me ocurrieron muchas. Ninguna a la altura. Lo siento.

Written by fvalenciano

November 17th, 2010 at 4:18 pm

Posted in ELOVEE

467. Si me da el trabajo…

with 12 comments

Un traje de camuflaje. Eso es lo que era para mi aquel traje que me compré para la boda de mi primo. Capaz de convertir a un perro callejero en un salary man. Capaz de hacer que las profesoras de la escuela que no me prestaban atención cuando vestía de rapero me hicieran ojitos y se tocasen el pelo.

Traje de camuflaje puesto y portafolio en la mano. Fugitivo. Huyendo de quienes me buscaban. A dos días de coger mi vuelo de regreso a España. Con el sol llamándome en la espalda. Vistas al mar. Me derrumbé. Mis lágrimas tocaban el suelo del tren casi vacío a las diez de la mañana y la mano que siempre estuvo ahí se volvió a poner en mi hombro. Silencio. Sol y silencio. Y lágrimas. Muy lejos. Nunca había visto una linea de tren tan vacía a esa hora.

Llegamos y andamos durante al menos veinte minutos, cerca de una carretera polvorienta y ruidosa. Era un barrio pequeño y con muy pocas cosas. Faltaba aproximadamente un cuarto de hora para mi entrevista cuando entramos en la cafetería de enfrente. Recién abierta. Jazz. Pasteles. Cuadros. Café. Nervios. Lavabo. Dije “escríbeme en un papel: si me da el trabajo, no se arrepentirá“. Soy un cabezota. No me rindo nunca y dicen que tengo corazón de yakuza. Bolígrafo. Papel. Lo leí. Leí. Leí. Mi cabeza apenas podía recordar una sóla frase cuando salía como Rocky, como un perdedor, de la cafetería. Cruzaba la calle. Llamaba a la puerta.

Me desperté. Tenía frente a mí dos hombres sentados.

Me abrió un chico que me acompañó al piso superior. Me presentó al jefe. Éste a no sé quién. Bajamos al piso de abajo. Nos descalzamos y calzamos zapatillas. Entramos en una habitación con paredes de biombo. “¿Has traído el currículo?”. “¿Has traído el currículo?”. Silencio. “¿Has traído el currículo?”. “Bueno no… a ver…”

Me desperté. Tenía frente a mí dos hombres sentados.

“Sí”, respondí. Metí mi mano en la carpeta y lo saqué. Lo ojearon y me hicieron alguna pregunta más… pero volvía a estar en blanco y no escuchaba aunque los miraba a la cara. Completa y absolutamente en blanco. Como nunca me había, ni me ha vuelto a pasar. Cerró los papeles y me pidió el portafolio. Se lo acerqué. Me dijo que no hacían diseños tan creativos, que se dedicaban a maquetar panfletos para supermercados y tiendas. Un trabajo bastante monótono y que en una situación normal no hubiese dudado en rechazar. “Necesito el trabajo” dije. “Hay veces que nos tenemos que quedar a trabajar más de 8 horas al día…”. “Necesito el trabajo”. “Aquí pone que vives a más de una hora y media de esta oficina… ¿seguro que te va bien venir todos los días?”. “La verdad es que no vivo ahí, hace unas semanas se acabó el contrato del alquiler y ahora no tengo casa, podría buscar algo aquí si me dan el trabajo”. “¿Has venido solo?”. “No”. “¿Te está esperando afuera?”. “S픓¿Y si no consigues el trabajo?”. “Necesito el trabajo, si no, me tengo que volver a España dentro de dos días”. “¡No tienes casi tiempo! ¿Qué vas a hacer? ¿Tienes trabajo en España?”. Realmente el hombre estaba comprometido o actuaba excesivamente bien. “No, esta es mi última oportunidad, no sé qué voy a hacer y no tengo trabajo en España”. “Realmente es importante…”. “Necesito el trabajo”.

Me dijo que me dirían algo esa misma tarde por correo electrónico. Salí de su empresa tremendamente aliviado y ligero. Dudaba de qué y cómo me dirían que no. Pero desde que salí de la cafetería, sabía que ya había perdido… No me quise rendir. Salí con la más grande de las sonrisas porque por fin daba por acabada una mala racha (para darle la bienvenida a otra también mala –en otro sentido–). Cierto, la mano que se apoyaba siempre en mi hombro para darme ánimos en silencio, me esperaba. Al verme sonreir preguntó “¿eh?, ¿Ha ido bien?”. “No, ha ido fatal, me he quedado en blanco, les veía frente a mí y no les oía. No me podía ni mover…” “Eeeeeee… ¿Entonces?”

Entonces, dos días después volvía a España.

Written by fvalenciano

October 21st, 2010 at 5:32 pm

Posted in Abstract,ELOVEE,Nihon

466. Dedication to

with 11 comments

Written by fvalenciano

October 16th, 2010 at 1:57 am

Posted in Abstract,ELOVEE,Video

464. Capítulo II: Historias conclusas

with 4 comments

Puse el pie en el suelo.

Me saqué la polla y meé. Sacudí. Limpié. Guardé.

Al menos seguía siendo el más guapo. El que mejor follaba. Y el más chulo.

Written by fvalenciano

October 10th, 2010 at 4:55 pm

Posted in Abstract,ELOVEE