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499. La caja llena de comida auténtica japonesa

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No hay mejor pareja que la que forman un adicto a las pequeñas compras por el placer de ver a otros alegres, y una persona que disfruta de esos pequeños (o no tanto) detalles. Es así como el “os enviaré una caja”, y aunque dijéramos “nada” a la pregunta de “¿qué más queréis?”, se convirtió en la aventura de “la caja llena de comida auténtica japonesa” (de casi quince kilos) por llegar a casa. Y no, ésta no ha sido fácil, pero revolcándonos desnudos en el contenido para fundirnos con él, ya no somos capaces de recordar que hace no tantas horas, no sabíamos si nos rebozaríamos en nuestros omiyages o solamente entre nosotros (que oye, tampoco está nada mal).

Y cuando me disponía a hacer la típica foto del contenido justo antes de quitarme la ropa para sentirlo con todo mi cuerpo, me he dicho “¿por qué no?” y he pensado que sería mucho más divertido hacer muchas fotos para que se viera todo con detalle a la par que analizaba embalajes en busca de posibles elementos que me pudieran lastimar o marcar mi delicada piel aterciopelada.

Así que, los que esperen algo más de esta entrada que un montón de fotos que rezan “mira lo que tengo y tú no”, ya habrán leído unas cuantas tonterías en estos dos párrafos y pueden pasar a su segundo blog favorito porque esta entrada no es si no una publicación para presumir. Bueno, no tanto para presumir, como sí para compartir nuestra alegría. Y seguro que ya saben que la alegría compartida vale por dos (y la alegría compartida para dar envidia ya ni os cuento).

Entonces, vamos a ver qué tenía “la caja llena de auténtica comida japonesa”, perdone que me ría de alguno, pero cuando leo la expresión “auténtica comida japonesa” hablando de algunos restaurantes a los que he tenido la desgracia de acudir, no tengo por menos que soltar una carcajada. Que digo yo: ¿qué es y que no auténtico? y… ¿si fuera fusión o de autor tendría menos valor? Es que no tengo ni idea, seguramente para muchos de los que no me leen, la auténtica comida japonesa mala, es mucho mejor que la buena comida en general.

Y dicho esto, los que quieran pueden seguir leyendo lo poco que queda y aprender conmigo (porque hoy he aprendido unas cuantas cosas), y el resto puede seguir haciéndole fotos a su sushi mayonesero para compartirlo en las redes sociales. Pasen y vean.

_MG_7785Ochazuke y ramen instantáneo

_MG_7786Karamucho (de karai = picante, y mucho = mucho)

_MG_7792 Hakata ramen instantáneo

_MG_7791 Pez volador deshidratado

_MG_7790 Nyumen instantáneo

_MG_7789 Sopa de wan tan instantánea y harusame

_MG_7788 Udon, soba y el clásico ramen de pollo instantáneo

_MG_7787 Curry japonés

_MG_7793 Houjicha

_MG_7810 Caldo de udon instantaneo y ensalada de algas deshidratada

_MG_7809 Estás noticias hay que leerlas en el diario aunque hayan pasado semanas

_MG_7808 Cosas dulces: chocolate y fotos

_MG_7807 Caldo para mizutaki (nabe de pollo) y sésamo tostado

_MG_7806Salsa para Gapao tailandés y preparado para okonomiyaki

_MG_7805 Alga kombu salada y kinpira de gobou y zanahoria

_MG_7804 Yuzukoshō verde y rojo, ponzu, sumiso (salsa de miso con vinagre) y salsa de soja

_MG_7803 Kōji (arroz inoculado) y Ghassoul

_MG_7802 Sopas, de huevo, tofu, gobo, negi y miso

_MG_7801Cuenta conmigo: un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete mochis

_MG_7800Tororo kombu y vieira deshidratada

_MG_7799 Oshiruko y kinako

_MG_7798 Mentaiko, tarako y chirimen zanshō

_MG_7797Furikake de katsuobushi y furikake de kombu (ambos naturales) y takana. ご飯のフレンド

_MG_7796Base para ochazuke (de fugu a la izquierda, de kombu en el centro) y dashi

_MG_7795 Kiriboshi daikon (nabo seco), calamar seco y sardina seca

_MG_7794Base para sopa china, dashi y alga nori con sabor

_MG_7813 Dos jerseys de Uniqlo

_MG_7814 ¿Un paraguas? Sí, yo tampoco lo entiendo

_MG_7812 Tarako ahumado

_MG_7811 Eihire (aleta de pez manta)

_MG_7815 Miso de Hita

_MG_7816 Ramen fresco de Ippudo

_MG_7817 …envasado, pero fresco (el mismo que se sirve en la cadena de restaurantes)

_MG_7818 “Dale las gracias a tu tía Mii”

_MG_7819 Cinco anguilas japonesas de Yanagawa

_MG_7820 Sí, a mi también me ha sabido a poco…

 

Written by fvalenciano

March 13th, 2014 at 5:21 pm

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495. La línea Toyoko

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Grabé estos vídeos hace… creo que unos cuatro años ¿no?. Una tarde de bajón en un día gris de lluvia. Siempre quise montar algo como con otras tantas de las cosas que grabé cuando estaba en Japón y cuando me quise poner a hacerlo ya no me apetecía.

Hace poco me salió un trabajillo de esos de montar un video deprisa y corriendo grabado no con muy buena calidad, y me volvieron a entrar ganas de trabajar con algo un poco más decente para poder probar mejores ajustes y filtros. Poco. No mucho, ya que la cámara de Sony tampoco hacía maravillas… Así que rebusqué en el disco duro donde tengo los vídeos guardados y aunque hay de varios países y continentes, el 80% son de lo que grabé el año que viví en Yokohama, así que es difícil no acabar jugando con alguno de esos (sí, lo que tendría que hacer es coger la cámara nueva y salir a patear Bcn… tranquilos, ya me arrepentiré algún día).

Y dicho y hecho… me topé con ese montón de trocitos de video que me sabían a poco y monté el que en su momento quise que fuera mi homenaje a la linea Toyoko. La linea que me había llevado a casa y al trabajo. La linea que me había llevado a una nueva vida. La linea que me había llevado a un peor Yo, pensarán. La linea que me había llevado a un nuevo y mejor amor.

Y aunque el día que lo grabé no estaba pensando en Yo, ni en amor, el tren que une Shibuya con Yokohama se merece, como mínimo, el insuficiente homenaje que este que escribe le puede dar.

Written by fvalenciano

October 2nd, 2013 at 5:47 am

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494. El ikulibro

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Pues la verdad es que no sé exactamente cómo me vi involucrado en este proyecto, ya hace mucho tiempo…

Creo que fue Oskar el que me pidió si le podía prediseñar unas plantillas para un libro que estaba escribiendo. Barajé la posibilidad, pero me parecía tarea imposible el hacer algo decente que se pudiera aprovechar para cualquier tipo de texto o cantidad de imágenes y que no resultase ser una chapuza… así que me ofrecí para hacer el trabajo. Realmente me apetecía y tenía ganas de ver cómo evolucionaba ese “diario”.

Han pasado meses. Han viajado archivos. Se han mandado mails. Consciente soy de que el libro lo ha escrito Oskar, pero él mismo lo cree un poco de todos. De los que le hemos echado una cable. De los que le han motivado con buenas o malas palabras. De los que han apoyado el proyecto ahora con dinero o antes incluso con un “¡no lo dejes!”.

Ayer cumplía 37 años y ponía el proyecto en Verkami para recaudar los 4.000 € que necesita para hacerlo realidad. Pocas horas más tarde, lo conseguía. Gracias a su esfuerzo y al apoyo de la gente.

Sé que puedo sonar maleducado, pero a mi, el haberlo diseño, a estas alturas, me da absolutamente igual. Me alegra y emociona ver como el proyecto sano de un colega llega a la meta que se ha fijado. La idea del libro no está promovida por el pavoneo de mira cuánto se de esto, mira qué fotos hago y tú no o mira a quién conozco y tú no… El libro de Oskar ha empezado y acabado con la naturalidad de una entrada en su blog y eso, a mi, es lo que me vale por encima de guías de viaje escritas por sucedáneos de periodistas o amantes del cmd + C, cmd + V.

No dejéis de pasar por Verkami y participar en el proyecto.

Written by fvalenciano

September 25th, 2013 at 2:04 pm

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491. Miedos

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Todos los hombres deben enfrentarse al menos una vez a sus miedos.

¿Cuántas veces nos hemos peleado? Tu enfermedad no te dejaría recordarlo y mi cabeza es especialista en dotar de sobrepeso a las cosas buenas. Sólo cuando la razón merece la pena y hace años ya que ésta lo mereció. Atrás quedan soplamocos que me hicieron sangrar por la nariz, la boca y el oído cuando apenas me alzaba un metro por encima del suelo. Amenazas navaja en mano. Sillas en mano. Palos en mano. Golpes. Mascotas que no volvieron a casa. No podernos ver. Tener que vivir a escondidas. Que me echaras de tu casa, de mi casa… Más tarde volví con visitas en son de paz. Enseñándote la palma de la mano vacía como el que va a acariciar a un animal que sabe que le puede morder cuando menos se lo espere.

Cuando por esa enfermedad ya no eras el monstruo al que nadie se atrevía a plantar cara, alguna vez volvimos a discutir. “¿Es que ya no te acuerdas de todo lo que me has hecho?” te he dicho, “qué hijo de puta he sido” respondías entre sollozos cuando te lo contaba. No.

Por miedo siempre supe que no iba a estar cerca cuando llegase este momento. Siempre me equivoqué. Salí de la cama a las tres y media de la mañana y caminé más de una hora entre la niebla y la noche hasta el pie de tu cama. No me quise separar de ahí hasta el último momento, como el resto de tus hijos. Horas. Lucha, coño, pensé. Lucha. Pero ya no era una pelea. Déjalo ya, dejé de ser egoísta, déjalo ya.

La última bocanada. Abuelo y padre. He besado tu frente aún caliente. Gracias por todo lo que me has enseñado. Me has enseñado muchísimas más cosas de las que los dos nunca hubiéramos imaginado y he querido estar a tu lado apoyándote cuando fueras a plantarle cara a lo único que te ha dado miedo.

Gracias por todo lo que me has enseñado.

Todos los hombres deben enfrentarse al menos una vez a sus miedos.

Written by fvalenciano

December 25th, 2012 at 11:43 am

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485. Una lección

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Dije “¡venga va, juntaos todos que vamos a hacer una foto!”, hicieron piña sobre mi cuñado con sonrisas enormes, apunté la Cheki 7s hacia ellos y el flash marcó la foto. Con escándalo la fotografía salía por la ranura donde esperaba mi mano. Entonces, hicieron piña para ver cómo había quedado y cómo habían salido todos. Incluso antes de que se hubiera formado la imagen, la instantánea empezó a pasar de mano en mano entre los pequeños que miraban sorprendidos y reían los unos de los otros. Al final volvió a las mías.

Uno de los niños aguantaba la mirada en mi y la cámara y estiré la fotografía para ofrecérsela, le dije “para ti”, y la cogió con alegría y sorpresa mientras los demás le felicitaban por afortunado con algunos gestos de envidia. Se la volvieron a pasar los unos a los otros a velocidad de vértigo. Se la empezaron a quitar los unos a los otros aun más rápido. El que parecía el cabecilla del grupo la agarró cortando en seco la alegría de todos y la acercó a mí “gracias señor, pero no la puede aceptar” dijo hablando de su amigo que no apartaba la mirada del retrato del grupo como hipnotizado. Y se susurraron algo entre ellos. Yo pensé “será aguafiestas el niño este gilipollas” y volví a ofrecérsela a su amigo que aunque la miraba con deseo… esta vez se negó a aceptarla. “Me cago en la mierda del niño este que acaba de jodernos la fiesta”, pensé insistiendo en que su amigo la cogiera… y se volvió a negar. Se sumó de nuevo el cabecilla diciendo que no, que no la podía aceptar… Hizo una pausa y añadió “si el la acepta, todos nos vamos a discutir por tener o mirar la foto con el chico de la camiseta del equipo de fútbol de España, y no quiero que nos peleemos con él o dejemos de ser amigos por eso”. Coño… pues no lo había pensado… cogí la foto y la guardé en mi cartera, el mocoso me había dejado de piedra. Momentos después, cuando acabé de reflexionar sobre la lección que me acababa de dar alguien con bastante menos de la mitad de años que yo, me giré, los conté a todos, uno, dos, tres, cuatro, cinco… “¡venga, poneos que vamos a hacer una foto para cada uno!” y saqué tantas veces como niños había, la misma foto. Fui repartiendo. Y cuando ya no quedaban manos, mi cuñado, con la camiseta del equipo de fútbol de España dijo que quería otra para él con el equipo de niños que nos habíamos encontrado en el autobús.

Ellos se apearon antes que nosotros tras darnos infinitamente las gracias. Se alejaban detrás del cristal paseando con sus mochilas y balones mirando las fotos de unos y de otros y riendo.

No juzguéis a un maestro por su edad.

Written by fvalenciano

August 27th, 2012 at 3:37 pm

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484. Comer japonés

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Yuichan, nos mandó un mensaje unos días antes de su cumpleaños diciendo “El día tal es mi cumple, ¡ojala pueda comer sushi bueno!”, así que le preguntamos si tenía con quién pasar el día y dijo que no. Oye, quedamos con ella para comer un viernes y pensé que sería buena idea invitarla, que estar sola en Barcelona el día de tu cumpleaños seguramente no es lo que toda chica desea…

Y claro, me tocaba buscar restaurante en el que ¡ojalá se pueda comer sushi bueno! Yo, que no suelo tocar esas cosas porque me parecen que tienen el precio extremadamente inflado por una moda que se alarga inexplicablemente… Así que me dispuse a buscar en la web de comerjapones.com, porque no me cabe duda de que Roger Ortuño (el autor) sabe más que yo de cocina japonesa. Y así llegué a Bun Sichi, que en su tarjeta de presentación rezaba “especialidad en sushi y sashimi”.

Afortunado de tercer apellido. Yo. Me planté allí un viernes al mediodía con dos jóvenes chicas guapas japonesas. Bun Sichi. El local en sí no es muy de mi estilo, pero es bonito. A mi me gustan los ambientes más cálidos, románticos, maderas y papeles a los diseños modernos, pero eso son gustos personales y el restaurante en cuestión está muy cuidado y no puedo hacer una mala crítica, ni tengo intención. Nos sentamos y pedimos… Menús de mediodía de un viernes y unas cuantas piezas caras de nigiri sueltas.

Mi parte llegó. De entrante un tofu no teriyaki breve pero muy bueno, me gustó. El plato principal era un poco de sushi variado… en estos casos me suelo acordar del restaurante de sushi barato que había en el barrio donde yo vivía en Yokohama… ese al que sólo vas porque es el que más cerca te queda de casa… y pienso “¡ojalá este que me ha costado nosecuantos euros fuera igual de malo que aquel!”. Y efectivamente… el sushi no estaba a la altura del susodicho. Mis guapas acompañantes, por aquello del honne y tatemae decían que sí con la cabeza y que regular con la cara… El colmo, el nigiri de anguila, uno de mis favoritos, era una especie de chicle muy caro intragable, había que pelearse mucho… Las damas, con el ceño fruncido se limitaron a decir “¿Esto qué es?” y “¡Esto no es anguila!”. Y para suerte de todos llegó el postre: una tempura de manzana con helado, muy fina, muy bonita y muy buena.

Ya en la calle, la reflexión, de los tres sobre el restaurante era que el servicio era bueno, tenía platos que estaban bien… pero el sushi era lo peor con diferencia. Ellas no entendían que el sushi estuviera tan sobrevalorado en Barcelona si el nivel de “sushi bueno según web especializada” era ese. Yo empezaba a darme cuenta de que la comida japonesa en Barcelona se estaba convirtiendo en algo muy diferente a lo que yo entiendo por cocina japonesa… a lo que yo he comido durante más de un año y medio en restaurantes japonés y otros tantos en mi casa. Y no digo que no puedan haber restaurantes fashion, digo que la mayoría venden mentiras. Y a precios muy caros.

Semanas después Roger en su web de comerjapones.com escribía un artículo haciendo una crítica a una recomendación que le habían hecho: el restaurante 99 Sushi Bar de Madrid. En un análisis educado, llegaba a la conclusión de que no cumplía sus espectativas. Y como formulaba una serie de preguntas al final, pensé que era un buen momento para comentarle mi opinión sobre el sushi del 99 Sushi Bar que aparecía en las fotos y mi desengaño con su recomendación del Bun Sichi. Creo que fui educado… y mi comentario después de ser editado quedó así:

Me pasó más o menos lo mismo en un restaurante después de leer que era uno de los mejores restaurantes para ti en Barcelona. Pese a que en su tarjeta pone que es especialista en sushi y sashimi, puedo decir que ni en restaurantes chinos he comido peor anguila (y no son nigiris baratos…)
Sobre el restaurante de Madrid que hablas, no lo he probado y no puedo opinar, pero voy a usar la frase de mi novia de que el sushi es un arte complicado que puede presumir de parecer sencillo. La mayoría de makis que comentas de este restaurante tiene salsas o especias (no solo furikake por lo queso ve en las fotos)… eso no es muy buena señal… para algunos entre los que me incluyo.

Un saludo.

Y digo “después de ser editado” porque álguien, supongo que Roger o cualquier otra persona con permisos de administrador, borró el nombre de Bun Sichi de mi comentario. Yo la verdad es que no lo había puesto por hacer daño, pero como él escribía su decepción del 99 Sushi Bar abiertamente… pensé que las criticas educadas u opiniones no del todo positivas y sin la intención de hacer daño o mala publicidad eran bienvenidas… pues no. Y sin ningún tipo de explicación…

Joder, que no os engañen, estoy seguro de que ellos han estado en sitios más caros y bonitos, estoy seguro de que tienen grandes amigos chefs expertos en sushi, pero estoy mucho más seguro de que comer japonés es… esto: